Todos los cortes vacunos medidos en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) treparon por encima de este. La demanda por parte de los argentinos, de los distintos cortes bovinos, se encuentra en mínimos históricos. La inflación, sobre todo la vinculada a los alimentos, golpea de lleno a los sectores con menor poder adquisitivo y esto impacta en el consumo.

Un dato no menor, tal como destacan desde el Centro de Economía Política (CEPA), es que el consumo de carne vacuna representa entre el 7% (en el GBA) y el 13,3% (noreste) en la conformación del IPC. El valor del pollo, uno de sus productos sustitutos, creció todavía más: en mayo, alcanzó una suba interanual del 86%.

Según se desprende del último informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), en el quinto mes del año el precio del asado subió 5,5% mensual y la nalga trepó 5%. “En los demás casos, las subas fueron superiores al 6%”, señala el estudio. También, el informe destaca: “En tanto, en mayo el precio del pollo entero subió 8,3%, una variación muy significativa, aunque más moderada que las verificadas en marzo y abril”.

Al analizar las posibles causas de estos incrementos, desde el CEPA mencionaron una de las variables esgrimidas por los productores: el aumento del precio del maíz. “El precio de la carne se integra, entre otros, por el costo de la vaca, el costo del ternero y el alimento con maíz, por lo que estiman que la incidencia del maíz alcanzaría valores cercanos al 8% del costo total. Distinto es en el caso de la producción porcina y avícola, donde resulta mayor. Para la bolsa de cereales, el maíz representa el 21% del precio (de Precios Cuidados) del pollo entero», concluye el estudio.