La acelerada inflación y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo han transformado los hábitos de consumo en los supermercados argentinos. Con el objetivo de obtener precios más accesibles, los consumidores se vuelven más selectivos en sus compras, optando por marcas propias y productos más económicos. Según un informe de la consultora NielsenIQ, esta tendencia se evidenció principalmente hacia finales del año pasado. Y se consolidó durante diciembre y enero de este año, con un notable aumento en las ventas de marcas propias de supermercados. Este incremento se observó principalmente en el sector de alimentos, seguido por productos de cosmética y tocador.

El cambio en los hábitos de compra también se refleja en la migración de productos premium hacia opciones más económicas. Especialmente en categorías como bebidas, alimentos, limpieza y cosmética. A pesar de estos ajustes en el consumo, las consultoras privadas señalan un retroceso significativo en el consumo en general. La canasta que analiza mensualmente mostró una caída del 18,9% en febrero. Lo que indica un impacto directo de la inflación en el comportamiento de compra de los argentinos.

En cuanto a los precios de los alimentos, el INDEC informó un incremento del 36,6% en lo que va del año y del 276,2% en los últimos 12 meses. Este aumento ha llevado a los consumidores a reevaluar sus elecciones, priorizando productos más económicos y marcas propias de los supermercados. En febrero, la inflación de alimentos alcanzó el 11,9%, siendo la harina, los panificados y los cortes de carne los productos que más aumentaron, llegando a incrementos cercanos al 71% en solo 30 días.

Esta situación refleja un escenario desafiante para los consumidores argentinos, quienes buscan equilibrar su presupuesto frente a la escalada de precios, impulsando así el crecimiento de las ventas de marcas propias en los supermercados como una alternativa más asequible.