En un verdadero partidazo, el clásico platense terminó 4 a 4.

El Pulga tuvo una tarde soñada (a pesar de errar un penal) con tres goles, y parecía que le daba el triunfo al lobo tras 12 años sin ganar el clásico.

Sin embargo el pincha fue con todo y lo empató luego de estar dos goles abajo por intermedio de Leandro Díaz que también tuvo un gran partido.

La gente del lobo se retiró un poco dolida pero conforme con el equipo.

Con este resultado se convirtió en el clásico platense con más goles en toda la historia.